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"Instruir educando debe ser el principal objeto de todo maestro dedicado a enseñar a la juventud...." San José Manyanet |
Nuestra escuela quiere ser y actuar como una Comunidad Educativa en la que los distintos estamentos asumen responsablemente la formación integral y armónica de las personas mediante:
a. Una labor pedagógica atenta a la identidad única de cada uno, que le lleve a crecer en la verdad y la libertad, a la vez que su condición de miembro activo de la sociedad le compromete progresivamente a una voluntad decidida de acción en favor de la justicia, el bien común y la pacífica convivencia.
b. La capacitación profesional, adquiriendo técnicas adecuadas para el trabajo intelectual y artesano como aportación al progreso de la sociedad y como realización personal.
c. La inserción en el contexto cultural del propio país, como punto de partida para el conocimiento de una cultura más amplia.
d. Una concepción trascendente del hombre y del mundo proponiendo a Jesucristo como la plena realización de la persona, presentando el mensaje del Evangelio inserto en las peculiares situaciones socio-culturales, personales o de grupo de los alumnos ayudando a encontrarlo en la propia experiencia de la fe.
Nuestra acción educativa se basa en las siguientes líneas pedagógicas:
FORMACIÓN PERSONAL del alumno dentro de la Comunidad. Esta formación se desarrolla mediante la enseñanza activa, el trabajo en grupo, el estudio personal bajo la guía del educador y la confrontación y puesta en común de conocimientos y actitudes, fomentando la capacidad de aprender.
FORMACIÓN CULTURAL que enriquezca y supere las limitaciones que la tecnificación actual impone a la persona y a la sociedad. En esta línea resulta particularmente válida la tradición educativa de Nazaret por acentuar un humanismo que dé todo su valor a la persona y a las realidades temporales referidas a ella. Igualmente la formación artística y la educación del sentido estético -según las dotes personales de cada alumno- adquieren particular importancia en la época actual, como contribución a la humanización del hombre y de la sociedad.
FORMACIÓN Y EDUCACIÓN DE LA INTELIGENCIA. La inteligencia debe ser desarrollada en un conjunto armónico de la persona, de modo que llegue a capacitarse para ponderar por sí misma circunstancias, analizar dificultades, estimar ventajas e inconvenientes y optar por las soluciones más adecuadas y rectas en cada situación.
FORMACIÓN DE JUICIO VALORATIVO que proporcionará una recta jerarquía de valores para saber juzgarse a sí mismo o a los otros, enjuiciar y valorar acertadamente las diversas situaciones y estructuras de la vida social.
FORMACIÓN DE LA VOLUNTAD a través de una equilibrada y razonable disciplina, de la asiduidad en el trabajo, del cumplimiento de los deberes y compromisos escolares y extraescolares, de la sobriedad y austeridad de la vida.
FORMACIÓN MANUAL Y TÉCNICA para equilibrar la cultura teórica. La formación manual ennoblece y enriquece.
FORMACIÓN FÍSICA que sirve para el desarrollo de las capacidades del joven, en orden a su plenitud humana.
FORMACIÓN SEXUAL que les lleve a conseguir la aceptación, el dominio propio y la visión positiva de sí mismos, que les ayude a la integración de la propia sexualidad en el proceso de madurez afectiva y les dé una sensibilidad equilibrada ante los problemas y situaciones humanos.
FORMACIÓN SOCIO-COMUNITARIA que supere el interés egoísta. Desarrollando el respeto a los demás y la capacidad de relación interpersonal.
FORMACIÓN PARA LA JUSTICIA que lleve consigo una entrega comprometida a sus postulados y exigencias en el mundo actual.
FORMACIÓN SOCIO-POLÍTICA con auténtico amor y espíritu de servicio al propio país, nacido de un conocimiento objetivo del mismo, su historia, su cultura, la variedad de sus valores y datos económicos, de sus problemas demográficos y sociales.
FORMACIÓN PARA VIVIR Y ACTUAR EN UNA SOCIEDAD EN CAMBIO que exigirá conciencia analítica y valorativa, y actitudes de flexibilidad.
FORMACIÓN PARA LA CONVIVENCIA Y EL DIÁLOGO entendido como la búsqueda en común de la verdad y como iniciación activa a la vida social.
FORMACIÓN RELIGIOSA La educación de la fe no puede ser considerada como yuxtapuesta a los demás aspectos formativos del Centro. Toda la orientación y actividades del mismo deben estar inspiradas por la vida de fe y ser expresión de ella. Sólo así podrán los alumnos encarnar en su vida diaria la fe que profesan.